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Familia

100 planes para hacer con tus hijos, ordenados por el tiempo que tengas

Casi todas las listas de planes con niños asumen que hay un domingo libre por delante. La mayoría de los días no lo hay, y por eso la lista se guarda sin usar. Esta está ordenada al revés: primero el tiempo disponible, después el plan que cabe adentro.

Equipo Editorial 100 Aventuras22 de agosto de 20268 min de lectura
Padre montando en bicicleta al lado de su hija de unos ocho años en la ciclovía dominical de Bogotá, con los cerros al fondo

La mayoría de las listas de planes con hijos están ordenadas por tipo de actividad: manualidades, deporte, cocina, salidas. El problema es que nadie decide así. Uno decide con el tiempo que le quedó, que casi nunca es un domingo entero.

Por eso esta lista está ordenada al revés. Primero cuánto tiempo tienes, después qué cabe adentro. Y todas son para hacer a solas con un hijo, sin hermanos y sin el resto de la casa alrededor.

¿Por qué estar a solas con un hijo funciona distinto?

Porque en grupo cada quien ocupa el papel que le tocó.

En un almuerzo familiar hay uno que hace reír, otro que interrumpe y otro que se queda callado porque nunca alcanza el turno. Esos papeles se sostienen solos y son casi imposibles de romper con todos presentes. Cuando quedan dos personas se caen: el que habla poco tiene que hablar, y el que acapara se queda sin público.

Por eso los hijos cuentan cosas en el carro camino a algún lado que jamás dirían en la mesa. No es el carro. Es que ahí no hay nadie más.

Eso es lo único que hay detrás del tiempo de calidad: no la actividad, sino que durante ese rato la otra persona no esté repartida entre varias cosas.

¿Qué cabe en diez minutos?

Los planes de esta lista son los más importantes de todas, porque son los únicos que se pueden repetir cualquier día de la semana.

  1. Bajar por pan a la tienda de la esquina, ustedes dos solos.
  2. Preguntarle qué fue lo peor del día antes de preguntarle lo mejor.
  3. Poner una canción y bailarla completa en la cocina.
  4. Sentarte en el piso, a su altura, y hablar ahí.
  5. Enseñarle a hacer un tinto o una aguapanela.
  6. Mirar la lluvia desde la ventana sin decir nada.
  7. Escribirle una nota a mano y dejarla en la maleta del colegio.
  8. Contarle cómo era de bebé, con un detalle nuevo cada vez.
  9. Dejarlo escoger la música del carro sin opinar.
  10. Tomarse una foto en el mismo lugar de siempre.
  11. Enseñarle a amarrarse los cordones de otra forma.
  12. Regar juntos las matas del patio.
  13. Preguntarle por tres amigos, con nombre, y acordarte después.
  14. Ver el atardecer desde la ventana o el balcón.
  15. Contarle un error tuyo del día, sin adornarlo.
  16. Reconocer en voz alta que tenía razón, cuando la tenga.
  17. Dejar el celular en otro cuarto durante diez minutos completos.
  18. Enseñarle una palabra nueva que suene bonita.
  19. Abrazarlo sin motivo y sin decir nada.
  20. Preguntarle qué quiere hacer contigo el fin de semana.

¿Qué cabe en una hora?

Una hora alcanza para algo que tenga principio y final. Ese cierre es lo que hace que se recuerde.

  1. Ir a la papelería y dejarlo escoger un cuaderno.
  2. Hacer arepas juntos, con él dándoles la forma.
  3. Armar un rompecabezas sobre la mesa del comedor.
  4. Salir a caminar de noche por el barrio y hablar sin mirarse a la cara.
  5. Enseñarle a montar en bicicleta en el parque.
  6. Ver una película corta que a ti te marcó a su edad.
  7. Ir por un helado sin ningún motivo.
  8. Jugar parqués o cartas hasta que alguien gane de verdad.
  9. Enseñarle a hacer huevos revueltos él solo.
  10. Sembrar algo en una matera que sea sólo suya.
  11. Dibujar el mapa del barrio con los lugares que él considere importantes.
  12. Desarmar un aparato viejo con destornillador para ver qué tiene adentro.
  13. Grabar un audio los dos contando un cuento inventado.
  14. Enseñarle a lavar su propia ropa.
  15. Ir a la biblioteca del barrio y dejarlo escoger sin opinar.
  16. Hacer un chocolate con queso y tomárselo despacio.
  17. Enseñarle un nudo que sirva de verdad.
  18. Bañar al perro entre los dos.
  19. Organizar juntos ese cajón que lleva años imposible.
  20. Contarle en qué trabajas de verdad, no la versión corta.

¿Qué cabe en una tarde?

Una tarde permite salir del barrio o meterse en algo que requiere montarse y desmontarse.

  1. Ir a un museo y ver sólo tres salas, no todo.
  2. Hacer una carpa con sillas y cobijas que cruce toda la sala.
  3. Cocinar entre los dos el almuerzo completo, sin ayuda de nadie.
  4. Subir a un mirador y quedarse hasta que prendan las luces de la ciudad.
  5. Ir a un partido en vivo, del deporte que sea.
  6. Aprender algo desde cero los dos, en el mismo nivel.
  7. Escribir una carta a un familiar que viva lejos y llevarla al correo.
  8. Ir al mercado de las pulgas y dejarlo regatear a él.
  9. Hacer buñuelos o natilla en cualquier mes que no sea diciembre.
  10. Ver un documental sobre eso que lo tiene obsesionado.
  11. Pasar la tarde en una biblioteca grande, sin apuro.
  12. Enseñarle a usar el transporte público en una ruta que ya conozca.
  13. Pintar una pared o un mueble entre los dos.
  14. Hacer un video de algo que a él le interese.
  15. Ir donde los abuelos y grabar una historia de ellos.
  16. Jugar un videojuego que él escoja, aunque juegues pésimo.
  17. Salir a tomar fotos del barrio y escoger las cinco mejores.
  18. Ir a una función de teatro o a un concierto pequeño.
  19. Sacar las fotos viejas de la familia y ordenarlas entre los dos.
  20. Preguntarle qué le gustaría que fuera distinto en la casa.

¿Qué cabe en un domingo completo?

El domingo es el único día en que cabe algo que requiera transporte, cansancio y comida de por medio.

  1. Salir a la ciclovía y llegar más lejos que la vez pasada.
  2. Ir a un paseo de olla y encargarle una tarea de verdad.
  3. Subir a un cerro caminando y bajar los dos cansados.
  4. Ir a un pueblo cercano en flota, sin carro.
  5. Hacer un sancocho completo entre los dos.
  6. Pasar el día en una finca o en un parque sin pantalla ninguno de los dos.
  7. Dejarlo escoger el destino del domingo entero.
  8. Ir a nadar y quedarse hasta arrugarse los dedos.
  9. Recorrer el barrio donde creciste y contarle qué pasaba en cada esquina.
  10. Ir a un mercado campesino y comprar algo que ninguno conozca.
  11. Darle un presupuesto real para el día y que él decida en qué se va.
  12. Salir a las seis de la mañana y desayunar en la calle.
  13. Ir a un río o a una quebrada y meter los pies.
  14. Hacer una carrera de bicicletas con reglas inventadas por él.
  15. Visitar a alguien de la familia que casi no vean.
  16. Dedicar el día completo a cocinar algo difícil.
  17. Salir temprano a ver aves con binóculos prestados.
  18. Hacer un picnic con él encargado del mercado.
  19. Ir a cine sin mirar la cartelera y entrar a lo que empiece primero.
  20. Arreglar algo de la casa entre los dos, de principio a fin.

¿Qué cabe en un puente festivo?

Los puentes son la oportunidad que más se desperdicia: se van en quedarse en la casa porque nadie decidió a tiempo.

  1. Hacer un viaje corto los dos solos, aunque sea una noche.
  2. Acampar, aunque sea en el patio o en la terraza.
  3. Ir a tierra caliente y no hacer absolutamente nada.
  4. Recorrer un pueblo entero a pie, sin plan.
  5. Ir a los alumbrados de diciembre y quedarse hasta tarde.
  6. Bajar a la costa o subir a la montaña, lo que no sea lo de siempre.
  7. Aprender un deporte nuevo tres días seguidos.
  8. Ir donde la familia y grabar a los mayores contando historias.
  9. Hacer una ruta de tres pueblos en flota.
  10. Ir a un festival y aguantar hasta el final.
  11. Pasar dos días sin pantallas los dos.
  12. Caminar un sendero completo en un parque natural.
  13. Cocinar cada comida del puente entre los dos, sin ayuda.
  14. Volver al lugar donde pasabas las vacaciones de niño.
  15. Armar el álbum del puente antes de que el puente se acabe.
  16. Enseñarle a manejar en una carretera vacía, si ya tiene edad.
  17. Ir a un pueblo sin reservar nada y resolver sobre la marcha.
  18. Pasar el puente entero con una sola regla: él decide todo.
  19. Ver el amanecer desde algún lugar alto.
  20. Preguntarle, el último día, qué le gustaría repetir el próximo puente.

¿Cómo se usa una lista así sin que se vuelva una tarea?

Cien planes pueden convertirse en lo contrario de lo que buscan: una obligación más en una semana que ya está llena.

Tres formas de usarla que sí funcionan:

  • Uno al mes, no uno por semana. Doce planes cumplidos al año valen más que cincuenta empezados.
  • Que escoja él, no tú. Léele cinco opciones y deja que elija. La elección propia es la mitad del entusiasmo.
  • Anota lo que ya hicieron. Lo que da ganas de seguir no es lo que falta, es lo que ya está hecho.

Cuando el plan es para la familia completa y no para dos, la lista correcta es la de 100 actividades en familia. Para las tardes que se resuelven sentados en la mesa están las cartas para jugar en familia y las 60 preguntas para el almuerzo del domingo, y el resto de opciones para jugar entre varios está en juegos para familia.

Si prefieres tener el registro resuelto en vez de improvisar una libreta, el álbum de aventuras para hacer con tus hijos ya trae las actividades y el espacio para anotar qué pasó en cada una.

Preguntas frecuentes

¿Por qué conviene hacer planes a solas con cada hijo?

Porque en grupo cada quien ocupa el papel que le tocó: uno acapara y otro se queda callado. Con dos personas esos papeles se caen solos, y aparecen conversaciones que en el almuerzo familiar no salen nunca.

¿Qué se puede hacer con un hijo en diez minutos?

Bajar por pan a la tienda de la esquina, bailar una canción completa en la cocina, sentarse en el piso a su altura, dejar el celular en otro cuarto y preguntarle qué fue lo peor de su día. Son los planes más importantes porque son los únicos que se repiten cualquier día.

¿Cuántos planes al mes son realistas?

Uno al mes hecho de verdad rinde más que uno por semana anotado y cancelado. Doce planes cumplidos al año construyen una costumbre; cincuenta empezados construyen la sensación de que el tiempo nunca alcanza.

¿Cómo aprovechar un puente festivo con los hijos?

Decidiendo antes de que llegue. Los puentes se van en quedarse en la casa porque nadie escogió a tiempo. Un viaje de una noche, una ruta de pueblos en flota o dos días sin pantallas alcanzan de sobra, y todos se deciden con una semana de anticipación.

¿Qué hacer si el hijo ya no quiere planes con sus papás?

Ofrecer espacios donde no se le pida nada: dejarlo escoger la música, acompañarlo a algo suyo sin participar, pedirle ayuda con algo que él haga mejor. A cierta edad lo que incomoda no es la compañía sino que cada rato juntos venga con una petición adentro.

¿Sirve llevar registro de los planes que ya hicieron?

Sí, y es lo que sostiene el hábito. Lo que da ganas de seguir no es la lista de pendientes sino la de lo cumplido. Un cuaderno con la fecha y una línea de qué pasó termina valiendo más que la lista original.

Equipo Editorial 100 Aventuras

Redacción

Equipo editorial de 100 Aventuras. Escribimos sobre vida en pareja, familia y regalos que generan una experiencia en vez de un objeto.

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